DOLOR EN EL PARQUE. La ilusión de un amor imposible
La observó entrar por la puerta acompañada de dos hombres. Trabajaba en una de las agencias de publicidad más reconocidas de la ciudad y, al igual que sus acompañantes, vivía viajando. Y como una vez al mes, se hospedaba en el hotel. Como siempre que la veía, la desazón y la desesperanza de lo inalcanzable se apoderaban de él; Comprobó que su atuendo fuese el correcto para su cargo. Sabía que tenía un rostro de facciones duras, así que puso una tímida sonrisa en sus labios para dulcificar sus rasgos, dándole una apariencia de profesional atento y servicial. Se dirigió hacia ellos como correspondía al gerente del establecimiento, dando la bienvenida con una rápida mirada a los tres. Toda su fuerza de voluntad fue puesta a prueba al cruzarse con los ojos de ella para no quedarse en aquella mirada de color verde el tiempo necesario para descubrir sus pensamientos; por un instante, creyó ver una chispa de burla en ellos. Llamó al encargado de los equipajes para que los subiera a las ...